Los eSports y la desinformación

El día de ayer se emitió en el programa “Comando Actualidad”, de la Televisión Pública Española, un pequeño reportaje en torno a uno de los fenómenos más asombrosos que está viviendo la sociedad “2.0”: la popularización de los “gamers” y la eclosión de los “eSports”.

 
Pepi  

El referente elegido para representar a una comunidad enorme y diversa, fue Isaac “PePiiNero” Flores, uno de los mejores jugadores españoles de League of Legends. Al enterarnos, las ansias de ver como mostraban al resto de la sociedad nuestro pequeño (o no tan pequeño) mundo, nos hizo intercambiar comentarios de emoción y entusiasmo previos al programa:
 
—“¡Ey!, hoy van a hablar del LoL en la TVE. ¡Hay que verlo!”
—“Creo que sale Pepiinero. A ver si hablan sobre cómo llegó hasta la cima en la que se encuentra.”
—“¿Lo entrevistarán en la “Gaming House” de Berlín o en alguna LAN Party?”
—“¿Hablará sobre la profesionalización de los deportes electrónicos? ¿Comentarán que algunos clubes de deportes tradicionales están dando el paso dentro este nuevo mundillo?”
 
Y resultó que todos nos equivocamos.

Tras las ilusiones previas, lo que la mayoría de nosotros sintió cuando vio los diez minutos de reportaje sobre Isaac fue desilusión, vergüenza e incluso rabia. La intención y el contexto sobre el que se desarrollaba el programa solo tenía un único eje: presentar a las personas que utilizan Internet en cualquiera de sus variantes como individuos con problemas de adicción. Y los jugadores y jugadores de League of Legends no fuimos la excepción.

Que las tomas de presentación fuesen unas en la que salía Isaac casi gritando que en aquel momento no podía atender a nadie, dado que estaba jugando, resultó toda una declaración de intenciones. Cualquier programa con un mínimo de interés por indagar más allá de los tópicos, no habría emitido esas imágenes. Una vez más, se iba a perder la oportunidad de demostrar todo lo que ha brotado detrás de un simple juego. Una vez más nos íbamos a quedar enfangados en los clichés y prejuicios que existen en torno a los videojuegos.

Y así fue.

El enfoque y esencia de la entrevista se centró única y exclusivamente en hacer ver a Isaac como una persona adicta, obsesionada y sin ningún tipo de vida social. Cualquiera que haya visto el programa entenderá de lo que hablamos.

Lo que realmente nos preguntamos nosotros es:
 
– ¿Para qué vamos a explicar que ese chico al que mostramos en una pequeña habitación a oscuras es uno de los únicos ocho españoles que compiten en la élite de un deporte electrónico al que juegan más de 67 millones de personas en el mundo?
– ¿Para qué vamos a explicar que ese chico compite (y trabaja) 6 meses al año en Alemania, cobrando un sueldo base que quintuplica el salario mínimo interprofesional español, mientras vive en una gaming house con su manutención y viajes por todo el mundo pagados?
– ¿Para qué vamos a explicar que el jueguecito en el que “pierde su vida” este chaval podría llenar más estadios que la mitad de clubes de fútbol de Primera División?
 
Molesta que menosprecien y reduzcan a la mínima expresión un fenómeno global que no tiene límites a día de hoy.

Molesta que intenten hacer ver a uno de nuestros mejores jugadores como un chico enclaustrado y huraño.

Molesta que vean a las personas que juegan a los videojuegos como gente con una adicción nociva, mientras que cualquier otra afición en otro campo pasa a ser denominada “pasión innata”.

Pero lo que realmente duele es que intenten proyectar esa sombra sobre todo la gente que conforma esta comunidad. Existen miles de personas jugando a este videojuego en España. Niños, niñas, chicos, chicas, hombres y mujeres, de toda edad, clase y condición. Con sus vidas, sus problemas, su sueños y sus dilemas. Son gente normal con un hobbie, una afición o una pasión. Ya no solo se trata de hablar de competición de élite, salarios o de un fenómeno global.

Se trata de hablar de personas.

Lo realmente importante del League of Legends y de muchos otros videojuegos, son los lazos que se crean. Personas con las que conectas de una manera extraordinaria pese a no conocerlos de casi nada en la vida fuera de la pantalla. Personas que pasan a ser tus amigos porque coincidisteis por casualidades del destino en la misma partida o en una llamada de Skype. Personas a las que solo ves físicamente un par de veces al año, pero en las que confías más que en muchos de tus amigos de tu vida cotidiana. Personas que te han hecho olvidar tus problemas y pasar tardes memorables. Personas a las que nunca habrías conocido de no ser por el League of Legends.

Esa es su verdadera magia.

Quien quiera seguir entendiendo a los videojuegos actuales como una suerte de refugio para antisociales que quieren malgastar su vida en una adicción, que lo siga intentando. Nosotros seguiremos sonriendo.

Y seguiremos jugando.

4 thoughts on “Los eSports y la desinformación

  1. Genial artículo. No he visto ese programa, ni lo voy a ver… no hay que darle visitas a contenido que no las merece. Me sirve con fiarme de vosotros, porque lamentablemente, esta es la realidad, y en España cuesta que la gente se adapte a los cambios. Los videojuegos han sido siempre tratados como una obra de Satán, ¿pero qué podemos esperar de una sociedad que hace procesiones en honor a seres imaginarios y que asesina a toros en las plazas de medio país?

    A los que estamos metidos en estos temas nos tiene que dar igual. Como bien decís, tenemos que sonreír y no hacer caso de estupideces y medios que distorsionan la realidad. Al final, se están destruyendo a sí mismos y perdiendo credibilidad… si ellos no lo ven, haremos que lo vean.

    Buen artículo 😉

  2. “– ¿Para qué vamos a explicar que el jueguecito en el que “pierde su vida” este chaval podría llenar más estadios que la mitad de clubes de fútbol de Primera División?”

    Justo eso si lo han dicho xd

  3. Pingback: Gaming: desconexión generacional. | Project Grumpy Gaming

  4. Pues yo sintiendolo mucho, me da pena ver como chavales se encierran en una habitacion durante horas y horas, y mientras esta enchufado el juego no hay mundo alrededor.

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